Gigante de la filosofía (1)
Tiempo tendremos -de hecho, nos hará falta toda una vida para glosar la persona y la obra de Eugenio, para dar fe del privilegio de haberlo tenido de maestro y de amigo, del placer de asistir “en directo” al proceso de creación de un proyecto filosófico tan inmenso como el suyo. Los recuerdos más personales, probablemente, necesitarán algo de sedimentación antes de poder ser compartidos. Mientras dura el duelo íntimo, no es posible expresarse sobre los afectos y los vínculos más que con parquedad y lentitud.
Por ello, no voy a centrarme ahora en un retrato emotivo y subjetivo, sino en una cuestión relativa a su pensamiento, que permita un poco más de objetividad y distancia. Se trata de responder una cuestión que muchos se deben estar haciendo o que, si no, deberían hacerse: ¿por qué es tan importante la obra filosófica de Trías? Será una respuesta, por supuesto, necesariamente insuficiente, apresurada e incompleta (por más quela haga en dos partes). Pero espero que contribuya a la correcta comprensión sobre el lugar de Eugenio en el paisaje filosófico de nuestra época.