¿Todavía un cristianismo liberador?


«Al fin y al cabo lo más notable del cristianismo está en que en su nombre no es lícito vender por un plato de lentejas no sólo lo santo, pero ni siquiera el mundo con su historia de sufrimiento» (J. B. Metz, 1979, 129)

¿Qué posibilidades tiene un cristianismo liberador en la situación actual de la Iglesia? ¿Puede esperarse quesea una alternativa real a las estrategias del tradicionalismo católico? Mucho nos tememos que hoy nadie pueda responder afirmativamente a preguntas como éstas. Tenemos fe en la vigencia de un cristianismo liberador en un mundo tan plagado de situaciones de miseria dramática como el nuestro y tan necesitado de un orden global alternativo. Sin embargo no nos hacemos ilusiones acerca de su viabilidad histórica. Ni muchas, ni pocas. El panorama actual del catolicismo -y no sólo del europeo no da para casi ninguna.

De entrada se nos admitirá que hablar de “cristianismo liberador” es una redundancia que denota un cierto drama histórico. ¿Puede el cristianismo no ser liberador? ¿Puede no estar comprometido con el proyecto de Dios para el mundo, para la historia humana, que es un proyecto orientado al Reino y, por lo tanto, un proyecto de liberación total? Cuando hablamos de “cristianismo liberador”, ¿estamos admitiendo que ha habido -y hay todavía- en la historia de nuestra Iglesia un cristianismo que se desentiende de la causa de la liberación? ¿Queremos decir, entonces, que conviven bajo un mismo nombre un cristianismo “cristiano” con otro cristianismo “no cristiano”? En cualquier caso, debemos tener muy presente que cuando nos preguntamos la viabilidad histórica de un cristianismo liberador, en realidad no estamos haciendo otra cosa que preguntarnos por la viabilidad del cristianismo tout court. Por esto, quizás, sería preciso rebautizar este artículo con el título: ¿Todavía el cristianismo?, aunque planteado así pueda sonar un poco fuerte.

¿Todavía un cristianismo liberador?

11 març 2008
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