Supercomisario europeo

No es el título de una película de acción, sino el contenido de una propuesta política. Parece que la Alemania de Merkel está empeñada en instaurar la figura de un supercomisario de Hacienda -se supone que en el marco de la Comisión Europea – que, desde Bruselas, tendría poderes para vetar los presupuestos públicos de los países miembros de la Unión. Monti y Rajoy, en su cumbre bilateral de octubre, se han opuesto a la idea hasta nuevo aviso. En esto -sin que sirva de precedente- coincidimos con ellos. Ciertamente, ninguno de los dos responde a nuestro ideal de primer ministro: el uno representa la derecha abonada al contraproducente camino de los recortes; el otro es jefe de un gobierno “técnico” que decide sobre la vida de los italianos sin que éstos lo hayan elegido nunca para tal cometido. Nuestro ideal -huelga decirlo- es que nos gobiernen líderes de izquierdas elegidos en las urnas. Queda claro. Pero, en política, si se comparte una decisión con el adversario, no deberíamos tener reparos en manifestarlo -nobleza obliga.

Supercomisario europeo

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