Responsabilidad alemana
Ya casi nadie discute que la apuesta alemana por el “ajuste sin fin” está llevando a la Unión Europea (UE) al borde del precipicio. Los países víctimas de esta estrategia, que empuja sin remedio a una nueva recesión, son hoy el caldo de cultivo del antieuropeísmo, el populismo y la ultraderecha. La austeridad draconiana está derribando lo que quedaba en pie del pacto social de posguerra y, dada la polarización económica de la clase media, los extremos políticos hacen su agosto. Ante el paro crónico y el deterioro de los servicios públicos, no solo la izquierda sin complejos -y algunas veces sin el suficiente pragmatismo que algunos llaman extrema, incrementa sus apoyos. El drama es que, ante la precarización de las condiciones de vida, también Marine Le Pen -la versión posmoderna de Vichy- o Aurora Dorada -el neonazismo griego- suben en las encuestas como nunca lo habrían soñado.