No me voy, que me quedo
Las tareas universitarias son absorbentes, a menudo más de lo que uno desearía. Por esto, haciendo un ejercicio de realismo, he acabado por admitir que, al menos en mi caso, no es posible compatibilizar la sub-dirección de El Ciervo con la dedicación profesional a la universidad, además de algún que otro quehacer. Muy a mi pesar, abandono las funciones que me permitían participar en el día a día de la revista. Permítaseme además una confesión.